ANNIE STEIN - Autora Invitada

Annie Stein (Buenos Aires - 1951)

Primeramente fue el comercio exterior y las finanzas.  Luego, a partir de 1995,  hubo un nuevo camino.  Senso percepción,  expresión corporal, canto, literatura. Teatro con Carlos Ianni.  Finalmente el encuentro con la poesía,  de la mano de Gabriela Zampini y Santiago Kovadloff. 
Un día, A contraluz, sería su primer libro publicado.



Remolino de glicinas y ciruelos
patas de un pato sacudido en la corriente;
                                                otoño
súbitamente.



No es dolor:
                    Es,
apenas,
un suspiro que se embolsa.



Madera.
Cuna, bote ,
               Ataúd.
Trozos de madre.



Quitándole la cáscara
a unas papas,
                  vi mi corazón.



Tejo,
a dos agujas,
una cadencia propia.


Por  el apuro, no hubo tiempo de leer el programa y quedé con el paraguas en la mano.  Durante el segundo movimiento sólo escuché el primer violín.  Estiré el cuerpo desde el borde del asiento, sostenida en el bastón del paraguas, en el intento de acercarme a él.  No respiré, como para no agregar otro sonido a lo que estaba escuchando.  Ejecutaba una melodía que parecía amalgamarse a una memoria.

Nunca sabré por qué, pero el lugar del violín, en nuestra casa, fue el silencio en el tercer estante de la biblioteca.  A pesar, o tal vez  por eso, su presencia iluminó más de una imagen que conservo.  Quizás es insensato pero allí, en el teatro, acabó de componerse mi recuerdo.

Ahora alojo una mañana en la que, en la puerta de la habitación, junto al mueble en el que estaba el teléfono, él tocó para mí.  Vestía pantalón de franela, sweater escote V y pañuelo anudado al cuello.  Era domingo, creo.

Si la música es sonido y es silencio tal vez sea, la memoria, un acorde de hechos y no hechos.
O acaso es posible, como las madreperlas, rodear de nácar lo que llevamos dentro, aun el silencio.

Annie Stein (A contraluz) - 2011
Vinciguerra/colección metáfora - Buenos Aires, Argentina 





Comentarios

  1. Madera
    Cuna, bote ,
    Ataúd.
    Trozos de madre.

    Muy especial. La última oración te detiene y supongo que llevará a cada cual a sus propios recuerdos en relación con su madre.
    Un saludo.

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